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La Paz - Bolivia

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Reduciendo violencia e introduciendo las reglas de Bangkok, La Habana y Nelson Mandela

Actualizado: mar 31



Este artículo presenta el proyecto "Prevención de la Violencia Intracarcelaria" del ITEI: sus antecedentes, conceptos, objetivos, contenidos y resultados preliminares. Comenzaba en 2017 y este es el último año del proyecto en tres cárceles de La Paz: Centro de Orientación Femenina (COF) de Obrajes, Centro Penitenciario Femenino de Miraflores (CPFM) y El Centro de Reinserción Social para Jóvenes “Qalauma”. El objetivo es reducir la violencia intracarcelaria cambiando las mentalidades, la cultura y las normas de comportamiento prevalecientes en las cárceles para que consistan en más compasión, diálogo y tolerancia. También mejorar la situación de los derechos humanos y la humanidad de las condiciones carcelarias según las Reglas de Nelson Mandela. Además, el proyecto tiene una dimensión de género, ya que hay talleres para aumentar el autocuidado, la autoestima y el desarrollo personal de las prisioneras según las Reglas de Bangkok. También, trabajamos para mejorar los DDHH de los prisioneros jóvenes en Qalauma según las Reglas de La Habana.


Antecedentes

El proyecto es sumamente crucial y urgente debido a los altos niveles de violencia y la situación inhumana en las cárceles de Bolivia. Muchos problemas derivan del hecho de que las cárceles están extremadamente superpobladas y una gran parte del personal penitenciario es corrupto y no adecuadamente capacitado. Los cuestionarios de investigación del ITEI descubrieron que las raíces de la violencia intracarcelaria son la falta de acceso a instalaciones y servicios, como duchas y atención médica, así como la desmoralización y el maltrato – todos los que se encuentran en prisiones superpobladas. Además, según la Defensoría del Pueblo (página 516), las condiciones de vida en las cárceles son inadecuadas: sucias, antihigiénicas y oscuras. Asimismo, los/as privados/as de libertad carecen de acceso al agua, la atención médica, el empleo y la educación.


Las cárceles están enormemente superpobladas en Bolivia, ya que según el Ministerio de Justicia (2018), las tienen un nivel de ocupación del 363.9%. La sobrepoblación deriva del alto número de prisioneros en detención preventiva. Casi el 70% de las privadas/os de libertad no han sido condenados, sino que esperan los juicios. Para hacer frente a la sobrepoblación, el estado ha organizado indultos masivos, que han liberado a un total de alrededor de 8500 prisioneros. Sin embargo, estos son solo vendajes a corto plazo y no se ha hecho nada para abordar las causas fundamentales. Estas son la ineficacia del enfoque punitivo de Bolivia para reintegrar a las personas de manera exitosa y permanente a la sociedad, y la poca capacidad del sistema judicial para procesar los juicios a tiempo. De hecho, en promedio, los casos tardan de 2 a 3 años en procesarse en Bolivia.


La reducción de la violencia intracarcelaria es muy importante porque la violencia causa impactos abrumadores en los individuos y las comunidades que los rodean. Además de las heridas físicas, la violencia causa varios problemas psicológicos graves, como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), depresión, ansiedad, agravio y fatiga emocional. Básicamente, la vida sin violencia o su amenaza es un derecho humano esencial que pertenece a todos. El trabajo para promover las reglas de Bangkok, La Habana y Nelson Mandela es crucial porque cada preso debe vivir en condiciones humanas y recibir un trato civilizado. Por lo tanto, el proyecto del ITEI tiene importancia primordial por varias razones.


Marco teórico y legal

El proyecto tiene en cuenta y utiliza activamente los pactos internacionales prominentes que regulan el tratamiento de las privadas/os de libertad. La más importante de ellas son las Reglas de Nelson Mandela, que definen los estándares mínimos universales para las condiciones de trato humano que todos los países y las cárceles del mundo deben seguir. Las Reglas de Bangkok y La Habana complementan las reglas de Mandela al agregar pautas específicas de género y juveniles respectivamente. Si bien ninguna de estas reglas es legalmente vinculante, siguen siendo pautas cruciales. Los actores nacionales deben prestarles atención, ya que las normas se basan en convenios de derechos humanos aprobados y ratificados. Además, proporcionan un punto de referencia valioso para que las organizaciones de la sociedad civil lo utilicen en el seguimiento y la evaluación del tratamiento de los presos.


Las Reglas de Nelson Mandela, también conocidas como Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, han contribuido enormemente a lo largo de los años para mejorar la humanidad del tratamiento penitenciario y las condiciones de las cárceles. El nombre de las reglas honra el legado de Nelson Mandela – el fallecido presidente sudafricano quien pasó 27 años encarcelado durante el apartheid y dedicó su vida a luchar por los derechos humanos, la democracia, la igualdad y la paz. Las reglas son muy necesarias porque un gran porcentaje de las cárceles del mundo están sobrecargadas, mal administradas y son inhumanas, violentas y represivas. Además de proteger los derechos humanos de los prisioneros, las reglas apuntan a mejorar la reintegración de los.



Las Reglas de Bangkok, también conocidas como Reglas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de las Reclusas y las Medidas no Privativas de la Libertad para las Delincuentes, reconocen los antecedentes y las necesidades específicas de género de las reclusas. Contienen una discriminación positiva destinada a lograr la igualdad entre mujeres y hombres presos abordando la negligencia histórica de las presas y sus necesidades. Particularmente, reconocen las diferentes condiciones para hombres y mujeres que conducen al encarcelamiento, las diferentes necesidades de atención médica – especialmente relacionadas con el embarazo y los bebés – y la necesidad de proteger a las reclusas de la violencia sexual y de género. Además, las Reglas de Bangkok también son las primeras reglas para proteger las necesidades y los derechos de los niños cuyos padres están en prisión.


Las Reglas de La Habana, también conocidas como Reglas de las Naciones Unidas para la Protección de los Menores Privados de Libertad, actualizan las reglas de Mandela agregando características específicamente relacionadas con los prisioneros juveniles. Lo que es más importante, las reglas describen que las oportunidades de vida y el desarrollo natural de los menores no deben deteriorarse debido al encarcelamiento. Esto significa que el encarcelamiento debe tener un fuerte enfoque de rehabilitación, proporcionar un tratamiento individualizado y garantizar los derechos a la educación y al empleo. En la práctica, recomiendan pequeñas poblaciones penitenciarias en centros juveniles, separación de menores de adultos, ofreciendo actividades significativas de autodesarrollo y permitiendo un extenso contacto con el mundo exterior.


Descripción del proyecto: objetivos y contenidos

Los talleres los lleva a cabo el personal experimentado y capacitado del ITEI que, además, brinda apoyo médico, psicológico y psicoterapéutico en las cárceles. Actualmente, a los talleres asisten alrededor de 150 prisioneros en tres cárceles, 30 guardias de seguridad y 25 miembros del personal administrativo. Sin embargo, el número de personas afectadas es mucho mayor porque al llevar las enseñanzas del taller y el comportamiento cambiado, cada prisionero participante influye en su entorno, lo que resulta en menos confrontaciones y situaciones de riesgo. Además, el personal penitenciario participante puede llevar el cambio a la población más grande al rotar en diferentes prisiones. Al mismo tiempo, el programa tiene una influencia indirecta en la mejora de las relaciones familiares y la seguridad comunitaria de los participantes.


Los objetivos del proyecto se pueden resumir en tres categorías: (1) para reducir la violencia intracarcelaria; (2) mejorar las condiciones de los derechos humanos de los prisioneros según las reglas de Nelson Mandela, Bangkok y La Habana; y (3) mejorar el proceso de rehabilitación de los prisioneros de regreso a la sociedad. Para lograr estos, el ITEI tiene la intención de cambiar las actitudes y las normas de comportamiento, introducir valores morales y formas de resolver los conflictos de manera pacífica, y generar cooperación y confianza dentro y entre los presos y el personal. Además, otro objetivo importante es producir datos de investigación para comprender mejor la violencia intracarcelaria: su cantidad, tipos, dinámicas, los factores de riesgo que causan esta y cómo estos evolucionan.


El proyecto dura tres años y cada etapa tiene objetivos y propósitos diferentes. Durante el primer año, el proyecto se centraba en un grupo a la vez. Los grupos asistían en talleres participativos para planificar actividades, redactaban aportes teóricos para cada grupo y desarrollaban estrategias de resolución de conflictos y reducción de violencia dentro de cada grupo. El segundo año ha incluido el inicio de sesiones conjuntas entre grupos y talleres para desarrollar estrategias de resolución de conflictos y reducción de violencia entre diferentes grupos. El tercer año incluirá aún más talleres colaborativos entre grupos. Por ejemplo, la planificación se realizará de manera conjunta, se redactarán aportes teóricos para todos los grupos y se construirán acuerdos para reducir la violencia juntos entre los diferentes grupos. Por lo tanto, el proyecto desarrolla y cambia un poco cada año.


El proyecto comenzó con sesiones de planificación donde los participantes y los organizadores del taller planificaron conjuntamente los contenidos para los próximos talleres. La planificación se basó en el modelo inclusivo y participativo que tiene como objetivo alcanzar resultados que se correspondan con las experiencias personales y las realidades cotidianas de los participantes. Además de las primeras sesiones de planificación, ha habido sesiones de planificación regulares después. En estos, los participantes han podido reformar los enfoques basados ​​en la evolución de sus experiencias personales, intereses y necesidades. También, después de cada taller, los presentadores revisan el proceso y planifican nuevos enfoques basados ​​en los intereses y necesidades de los participantes.


El proyecto presenta tres tipos de talleres: (i) terapéuticos; (ii) teóricos; y (iii) físicos. Las sesiones terapéuticas ofrecen una plataforma para discusiones interactivas y confidenciales entre sí. En los talleres teóricos, los participantes abordan muchos temas cruciales, como la igualdad de género, la violencia sexual, la violencia intrafamiliar, la tortura, los conceptos de conflicto y las secuelas de la violencia. En los físicos, entrenan el autocontrol y el manejo de las emociones con diferentes prácticas físicas con el objetivo de desarrollar el reconocimiento de los propios cuerpos de los participantes. Además, los talleres presentan diferentes estrategias de resolución de conflictos y formas alternativas de tratar los conflictos y promover valores de respeto, cooperación y confianza.



Los talleres también presentan en gran medida los temas de las Reglas de Bangkok, La Habana y Nelson Mandela. Educan a las privadas/os de libertad sobre sus derechos, cómo notar la injusticia relacionada de su tratamiento y cómo tomar las acciones legales apropiadas contra las violaciones. El ITEI también organiza talleres con la policía, los guardias de seguridad y otros miembros del personal penitenciario para enseñar las pautas para el trato humano de los prisioneros. Además, los talleres han capacitado al personal penitenciario para cumplir con las normas internacionales. Con respecto a la Regla de Bangkok, los talleres desafían los prejuicios existentes y borran los estigmas contra diferentes grupos de prisioneros. Por lo tanto, el ITEI sigue de cerca la recomendación de que la implementación exitosa de las Reglas de Bangkok requiere cambios de actitudes, conciencia y prácticas.


Resultados hasta el momento

El ITEI mide la efectividad del proyecto en función de cuestionarios y comentarios generales. Los cuestionarios de evaluación del proyecto, cualitativos y de satisfacción se entregarán a los participantes antes del inicio, durante y después del final del proyecto. Tienen como objetivo estudiar la evolución de las características de los participantes, el desarrollo del conocimiento y la satisfacción en la organización de los talleres. También apuntan a producir datos vitales de investigación para el ITEI.


En términos de satisfacción, los talleres han sido muy populares y los participantes han expresado un interés genuino hacia ellos. Los cuestionarios de retroalimentación muestran una abrumadora satisfacción con los talleres. De hecho, más del 80% de los participantes sienten que las metodologías del curso, los contenidos, las teorías, la practicidad, la dinámica de grupo y las condiciones de los seminarios han sido excelentes o muy buenas.


En general, los resultados han sido extremadamente positivos. Por ejemplo, el proyecto ha logrado mejores relaciones: un sentido de unión, compasión, tolerancia y un mayor nivel de comunicación y cooperación dentro y entre de los presos y el personal. En segundo lugar, ha logrado cambios en las actitudes, las formas de comportamiento, el control emocional y el manejo de la angustia de los prisioneros, de una manera más pacífica y colaborativa. En tercer lugar, los talleres han logrado un entendimiento común y un compromiso con la prevención de la violencia dentro de los presos y el personal.



Los talleres físicos han aumentado con éxito la conciencia de los participantes sobre su propio cuerpo y les han dado métodos para que utilicen en momentos de estrés, ira o agresión. Los talleres teóricos han logrado cambios en las ideas preconcebidas y mejoraron el conocimiento de los participantes. También han mejorado la capacidad de los participantes para reflexionar críticamente en los diferentes eventos de su vida. Asimismo, las sesiones terapéuticas han logrado grandes resultados. Por ejemplo, han ayudado a los participantes a superar la soledad, la angustia y la incomodidad en el entorno de la prisión. En segundo lugar, los seminarios terapéuticos han logrado generar confianza entre el ITEI y los participantes, que ha permitido un tratamiento psicológico avanzado y ayuda en tiempos de crisis. Además, han aumentado el nivel de conocimiento sobre las causas de la violencia y cómo podría mitigarse mejor.


En términos de investigación, el proyecto ha generado un conocimiento muy importante. El ITEI ha investigado, por ejemplo, los volúmenes de la violencia intracarcelaria. Si bien los resultados no pueden generalizarse, ya que el número de personas que respondieron fue limitado, el estudio es, sin embargo, indicativo y significativo al mostrar la presencia de violencia intracarcelaria en Bolivia. La investigación encontró que más de la mitad (55%) de los prisioneros encuestados han experimentado violencia física por parte de otros presos. Incluso más (64%) han experimentado violencia psicológica por parte de sus compañeros de prisión. Los números de la violencia infligida por el personal de la prisión fueron un poco más bajos pero aún sorprendentemente altos. Casi la mitad (49%) de los presos ha sufrido violencia psicológica y el 39% ha sufrido abusos físicos por parte de las autoridades. Estos números son simplemente inaceptables.


Además, los cuestionarios han encontrado que los prisioneros enfrentan muchos tipos de violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos. Por ejemplo, la policía y los guardias de seguridad restringen regularmente el trabajo de los médicos y psicólogos para apoyar a las privadas/os de libertad. En segundo lugar, la investigación encontró que hay abusos de poder regulares y arbitrarios por parte de las autoridades penitenciarias. Los presos asumieron que se trataba de formas normales de tratamiento en las cárceles. Aún más llamativamente, parecen haberse sometido y no están haciendo nada, porque consideran que sus posibilidades para influenciar como mínimas.


Conclusiones

El ITEI está ejecutando actualmente el segundo año del proyecto "Prevención de la Violencia Intracarcelaria" en tres cárceles de La Paz. El proyecto es sumamente necesario porque en Bolivia la cantidad de violencia intracarcelaria es enorme y las condiciones y el trato en las cárceles son inhumanos. El proyecto tiene como objetivo reducir la violencia intracarcelaria creando cambios en las actitudes, la cultura y las formas de comportamiento existentes. Para lograr estos objetivos, el ITEI organiza talleres físicos, terapéuticos y teóricos. Además, tiene como objetivo mejorar la humanidad de los medios de vida en las cárceles mediante la organización de talleres según las reglas internacionales.


Hasta ahora, los resultados han sido abrumadoramente positivos, ya que los comentarios recibidos por los participantes han sido más del 80% satisfactorio y se han logrado muchos de los objetivos. Por ejemplo, el proyecto ha mejorado las relaciones dentro y entre los presos y el personal, y ha logrado cambios en los valores y las formas de comportamiento de los participantes. Además, ha construido un compromiso de colaboración entre los participantes para reducir la violencia intracarcelaria. La crisis política de Bolivia ha prevenido al ITEI de organizar talleres pero ahora estamos emocionados para continuar el proyecto y lograr resultados positivos.


30 de enero 2020

Valtteri Nurminen, ITEI Voluntario